Es habitual que en algún momento del día, por algún accidente leve o un tropiezo, nos hagamos algún que otro moratón (también conocido con el nombre de moretón) o hematoma.

Aparece habitualmente como consecuencia de algún pequeño golpe, el cual rompe pequeños capilares o vasos sanguíneos debajo de la piel, lo que provoca una acumulación de sangre, de ahí que la piel tome color morado-azulado (que adquiere después del primer momento).
El hematoma o moratón desaparece a los pocos días, gracias a que nuestro cuerpo actúa naturalmente para reabsorberlo: en un primer paso la hemoglobina se transforma en biliverdina (de manera que el hematoma adquiere color verdoso). Finalmente, la biliverdina se convierte en bilirrubina (color amarillo), que pasa lentamente a la sangre unida a proteínas.
Aunque el moratón o moretón desaparece poco a poco, puede ser útil que en casa nos apliquemos un sencillo remedio casero, consistente en una compresa de árnica.


Para el correcto cuidado de la piel existen a día de hoy una gran variedad de