Como ya vimos en un anterior artículo, existen diferentes tipos y clases de cutis, de manera que hasta cierto punto es normal encontrarnos con mujeres y hombres que tienen un cutis normal, seco o sensible.

Cutis graso

Pero también existe un tipo de cutis muy especial que recibe el nombre de cutis graso y que, fundamentalmente, se caracteriza porque tiene un aspecto graso muy llamativo.

¿Cómo es este tipo de piel? ¿Se podría decir, hasta cierto punto, que es fácil identificar el cutis graso?

Cómo es un cutis graso

Este tipo de cutis se caracteriza porque en la mayoría de las ocasiones tiende a mostrarse grasienta y brillante, con los poros dilatados, y también en él encontramos espinillas, con la existencia de granos sebáceos profundos.

Al cutis y a la piel grasa se le conoce también con el nombre de “piel asfíctica”, y la existencia de espinillas o granos pueden extenderse en el tiempo y durar varios años.

Los expertos recomiendan mantener unas reglas de higiene imprescindibles, sobre las que precisamente nos ocuparemos en los párrafos siguientes. Eso sí, no se debe olvidar que si el estado de la piel persiste o se agrava, se debe acudir a un médico dermatólogo.

Identificar un cutis graso

Se podría decir que es fácil identificar y saber si tenemos un cutis graso. Esto es así porque, este tipo de cutis, se distingue por:

  • Tener una piel gruesa.
  • Los poros tienden a estar dilatados.
  • Existen puntos negros, espinillas y granos.
  • Es una piel brillante, la cual tiende a escurrir el maquillaje, mientras que es tersa, siendo resistente a las arrugas.

Cuidar un cutis y una piel grasa

Entre los consejos que podemos dar a aquellas personas que tienen un cutis graso, se debe tener en cuenta el seguir una serie de reglas básicas de higiene, como pueden ser: nunca apretar las espinillas o los granos con las uñas y no usar maquillajes espesos.

Los expertos recomiendan el empleo del vapor de agua y de compresas calmantes de manzanilla y tila, limpiándose la piel con agua templada y con jabón neutro, tonificando el cutis con un tónico no astringente y nutriéndola con cremas o aceites adecuados para este tipo de cutis.

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