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Mostaza para la piel: beneficios y propiedades

Propiedades de la mostaza en la piel

Beneficios de la mostaza para la piel, y propiedades de las semillas y harina de mostaza en diferentes problemas y trastornos de la piel.

mostaza en la piel: beneficiosAunque la mostaza es conocida tradicional y popularmente como una salsa utilizada habitualmente para aportar un sabor y aroma diferentes a las carnes, también puede ser usada sobre la piel para disfrutar así de sus diferentes beneficios y propiedades.

No obstante, dado que el uso de mostaza puede causar ampollas, quemaduras y dermatitis sobre la piel, es importantísimo tomar mucha precaución a la hora de utilizarla sobre la piel, respetando las dosis recomendadas y nunca aplicando el remedio durante más tiempo del aconsejado.

Existen tres variedades de plantas de mostaza: la mostaza parda (conocida con el nombre de Brassica juncea), la mostada negra (Brassica nigra) y la mostaza blanca (Brassica alba), aunque también podemos encontrarnos con otras variedades.

Aunque es posible encontrar semillas de mostaza, también podemos encontrar en el mercado la propia mostaza en salsa, en aceite o en polvo.

Beneficios de la mostaza para la piel

Aplicada sobre la piel en las dosis recomendadas y el tiempo aconsejado, la mostaza es utilizada como antiséptico, reduciendo la posibilidad de infección, sepsis o putrefacción.

También ayuda a reducir el dolor en caso de dolores tanto musculares como articulares, y es común su uso en caso de ciáticas y lumbalgias. Esto es debido a que cuando es aplicada sobre la piel provoca calor, por ello a su vez se aconseja no utilizarla durante mucho tiempo.

Un baño de semillas de mostaza y agua caliente o templada son un alivio natural para el cansancio de los pies.

Aplicada la cataplasma de mostaza sobre el pecho (pero nunca directamente) ayuda a aliviar las congestiones mucosas, bronquitis y asma.

Cómo hacer cataplasma de mostaza

Para hacer la cataplasma de mostaza es necesario utilizar harina de mostaza o granos de mostaza ya molida.

Mezcla con agua tibia 1 cucharadita de harina de mostaza por 1 parte de agua, mezclando bien hasta formar una pasta.

Extiende la pasta en una tela de algodón, pero envuelta de tal forma que la pasta no entre nunca en contacto directo con la piel.

Aplica durante 10 minutos, sobre la espalda, tórax o la zona deseada a tratar, pero nunca sobre lugares sensibles de la piel, como la cara o los pezones. Además, no se recomienda su uso sobre heridas, pieles delicadas o irritadas y hematomas.

Imagen | Jessica Spengler

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